Niños sobreestimulados

Tan perjudicial es para un niño no recibir la estimulación adecuada como recibir más de la que pertenece a su edad. Mantenerlos al margen de su entorno, sin posibilidad de explorar, tocar, percibir, etc es tan negativo como ofrecerle estímulos en grandes cantidades, tanto visuales como auditivos o psicomotrices. Querer que su cerebro procese esos estímulos para los que no está preparado por su corta edad, es totalmente contraproducente.

Milagros Gallo, catedrática de Psicobiología de la Universidad de Granada coordinó un estudio de esta Universidad  sobre los efectos negativos que puede tener la sobreestimulación temprana para el aprendizaje en la edad adulta, y en el que se llegó a la siguiente conclusión:

“El entrenamiento, antes de que el sistema esté preparado, puede producir deficiencias permanentes en la capacidad de aprendizaje a lo largo de la vida.”

Nuestra ansia como padres para que aprendan más y mejor y que sean más inteligentes, puede llevarlos a perder las ganas de aprender y les anulamos la curiosidad que todo niño tiene ante cosas que no conocen.

  • La sobreestimulación sustituye al motor del niño, y anula su capacidad de asombro, de creatividad, de imaginación.”
  • “La sobreestimulación predispone al niño a vivir con niveles de estímulos cada vez más altos.”
  • “El niño se vuelve hiperactivo, y necesita buscar entretenimiento o sensaciones nuevas cada vez más intensas.”

(Fuente: Ined21.com)

Aprenden a ver las cosas de forma superficial, sin pararse a pensar ni a comprender lo que están viendo o leyendo.

No saben gestionar las diferentes herramientas de aprendizaje ni el tiempo para organizarse y repartirse las tareas.

Les enseñamos sin darnos cuenta a desde pequeños estar estresados, cumpliendo unos horarios de estraescolares, al llegar a casa, con las tablets  o smartphones, juegan y ven videos, donde les da la posibilidad de elegir ellso mismos los estimulos, pasa todo rápido, con mucho color, sonido e imágenes rápidas. Aprenden a ver ese bombardeo de imágnes a toda velocidad por lo que su cerebro se acostumbra a eso, y sin esfuerzo percibe cantidad de información superficial.

 

Pierden la capacidad de ser pacientes, se vuelven más impacientes porque lo quieren todo ya y rápido. No saben lo que es estar aburrido porque pueden pasar horas frente a las tablets, televisiones o smartphones. Esto debe cambiar.

No es bueno que niños tan pequeños accedan tan pronto y sin control de tiempo a las nuevas tecnologías. Debemos aprender a sacarles provecho, están ahí y pueden facilitarnos las cosas pero con un buen uso para nuestros hijos.

Igual que cuando nosotros éramos pequeños y nos racionaban la tele, sólo podíamos ver la programación infantil un ratito por la tarde y los sábados por la mañana, pues con las tablets y demás debemos hacer lo mismo.

En casa sólo cogen la tablet el fin de semana un ratito después de comer, suele ser los sábados porque los domingo con las comidas familiares ya no da tiempo. Se acostumbran a eso y hay veces que ni la piden porque se ponen a jugar y no se acuerdan de ella.

Y porsupuesto que con la tele es lo mismo, sólo ven un ratito los fines de semana por las mañanas y entre semana después de comer.

Tenemos que dejarles tiempo para que se ABURRAN, de verdad que cuando ya no saben a que jugar, empiezan a inventar, dejan fluir la imaginación y crean juegos con sus propias normas, personajes para esos juegos, o se ponen a dibujar, recortar o pegar. No podemos quitarles eso, cuando digan: ” no se a que jugar…me aburro..” hay que dejarlos, en breve se les ocurrirá algo.

Puede que aprendan de cosas antes, pero también se cansan antes, y siempre van a querer más, no les dejamos tiempo para que piensen por si mismos, se cuestionen las cosas e investiguen para saciar su curiosidad

Pierden su creatividad porque son incapaces de pararse a pensar, no tienen el tiempo necesario para razonar ni crear porque siempre están ocupados en algo.

Tampoco podemos olvidar que también hay momentos en los que los padres tenemos y debemos jugar con ellos, les gusta estar con nosotros y que formemos parte del juego. Es un rato que pasan con nosotros y aunque estemos muy cansados, debemos darles ese tiempo con nosotros.

El compartir el tiempo con la familia, amigos en el parque, incluso las extraescolares que sean divertidas y con amigos, dejarles tiempo sin hacer nada para que se puedan aburrir y saciar su curiosidad nos permitirá que el niño vaya creciendo conforme a su edad y no recibirá una estimulación desmesurada. Son niños, dejemos que sigan siéndolo y reaparecerán las ganas de aprender, de explorar, de crear y pensar, será más fácil que aprendan a ser pacientes y dejaremos de tener niños tan estresados y con tan baja autoestima, provocada en muchos casos por el strés al que se ven sometidos por un horario impuesto por nosotros.

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