Peleas entre Hermanos

 

Conocéis a algunos hermanos que no se peleen? yo recuerdo de pequeña que mi hermano dos años mayor que yo, pegaba a mis muñecas, las chafaba, cogía mis cosas, me chinchaba todo el rato y claro yo me “chibaba” a mi madre y ella siempre nos decía: “pero es que no sabéis jugar sin pelearos?!!”, así que yo ahora con mis hijas me veo repitiendo la misma frase una y otra vez ( y eso que prometí en numerosas ocasiones no actuar como mi madre, pero vamos a dejarlo aquí, porque esto es tema para otro post, jajaja).

Mis hijas se llevan tres años, y la verdad que igual que saben jugar muy bien a diferentes cosas, también se enfrentan, discuten y pelean como las que más.

La verdad que para nosotros pueden ser peleas sin importancia, porque la mayor quiere el juguete que en ese momento acaba de coger su hermana pequeña, y aunque lleva meses en el mismo sitio de la estantería porque nadie lo ha tocado en todo ese tiempo, resulta que al cogerlo su hermana le han entrado unas ganas locas de jugar con él y es incapaz de esperar a que la pequeña se canse, lo exige y lo quiere en el momento y como es lógico la otra se niega, porque lo acaba de coger y no está dispuesta a ceder. Esto se da igualmente al contrario, es solo un ejemplo. El caso es que para nosotros es una tontería porque con esperarse un ratito a que la que la tiene se  canse, bastaría, pero claro, ellas no lo ven así. Pasan un montón de emociones en ese momento por su cabecita y al no saber hacerle frente les desborda la rabia y la frustración de no conseguir lo que quieren.

Por ello, es muy importante no infravalorar las discusiones de los niños, porque para ellos todo lo que les ocurre es “lo más” y entonces el ver que nos tomamos en serio el tema de sus discusiones y que les intentamos ayudar

Más abajo os explico como actuar como padres ante  las discusiones, seguro que pensáis que la teoría es muy fácil pero luego ponerlo en práctica no lo es tanto.

Para animaros, os puedo decir que la mayor con 7 años recién cumplidos gestiona los conflictos y enfrentamientos de forma más correcta que la pequña. Intenta hacer trueques para conseguir convencer a la hermana o de forma más tranquila y cariñosa le explica que deben compartirlo e intenta negociar para poder  salirse con la suya.

hermanos sehommy

 

 

 

 

 

 

La pequeña con casi 4 años, sigue costándole compartir, tiene mucha menos paciencia que la hermana y se frustra con mayor rapidez, por lo que muchos conflictos vienen derivados por no saber gestionar con éxito las emociones y entra en un circulo de enfrentamiento, del que le cuesta salir. Pero como explico más abajo, con paciencia, constancia y tiempo de repetir y hablar las cosas, acabará sabiendo ceder, empatizar con su hermana, etc.

 

Antes que nada, tenemos que entender los conflictos como algo normal dentro de las relaciones sociales, entre amigos, compañeros de trabajo, familiares, y por supuesto entre hermanos.

Por diferentes razones se dan discusiones que con las herramientas adecuadas se pueden gestionar bien. Los hermanos suelen pelearse, discutir por el mismo jueguete, por querer jugar a lo que uno mismo propone, etc. Suelen ser egoístas en ese sentido y quieren hacer lo que ellos dicen, les cuesta ceder, y empatizar con el otro. Por esto es muy importante enseñarles a ponerse en el lugar del otro, a controlar las emociones, controlar la frustración al no conseguir lo que quieren, etc. Nuestra función como padres o cuidadores es poder estar pendientes e intervenir cuando veamos que el conflicto va en aumento.

  • Debemos dejar que nuestros hijos solucionen sus conflictos, estaremos siempre pendientes de como evoluciona esa discusión, si con capaces de llegar a un acuerdo o si por el contrario van a entrar en bucle y ninguno de los dos está dispuesto a ceder y llegan a gritarse, insultarse e incluso a pegarse como respuesta a no saber controlar la frustración que les genera el no poder salirse con la suya. Lógicamente si esto llega a producirse, debemos hacerles reflexionar sobre el comportamiento que han tenido, totalmente inaceptable y que entiendan que esa reacción no sirve de nada porque tampoco les lleva a conseguir lo que ellos mismos querían. Al contrario provocan que todo el mundo, hermano, padres se disgusten por no saber solucionar los problemas de otro modo.  Como tantas otras muchas cosas, se necesita entrenamiento y ser muy constantes en cuanto a la explicación de cómo gestionar los enfados para llegar a una solución conveniente para los dos.

 

  • Siempre que como padres acudimos a ver que ocurre, porqué se pelean, alguno dice “no es mi culpa” , “ha empezado él”, no debemos hacer mucho caso, tenemos que hacerles ver que si están discutiendo es porque los dos quieren hacerlo porque ambos querrán imponer su criterio y el otro no cede. Como las discusiones suelen generar mucha rabia, frustración, ira, enfado, etc, sería bueno poder preguntarles por sus sentimiento, ayudarles a deshacerse de esas sensaciones tan negativas y así que vayan entendiendo que esos enfrentamientos nos les lleva a nada. Si intentamos que se pongan en el lugar del otro, y les entrenamos en eso, con el tiempo serán capaces de gestionar mejor los conflictos.
  • Al meternos en el conflicto para intentar mediar, debemos hacerlo de una forma tranquila, sin levantar la voz, con mucha paciencia y con tranquilidad para que vean que la forma ideal de comportamiento es esa, sin levantar la voz, ni gritos ni palabras mal sonantes o gestos violentos.
  • Es muy importante que cuando estén jugando los hermanos de forma divertida, sabiendo llegar a acuerdos y cediendo, debemos Felicitarles por saber jugar sin discusiones; que vean que valoramos que sepan jugar sin discusiones y enfrentamiento. Que no sólo tengan nuestra atención cuando hay riñas. Elogiar las conductas positivas que son las que esperamos de ellos, les hará ver que nos alegra que se comporten como esperamos de ellos e intentarán repetirlas porque ven una respuesta muy positiva por nuestra parte.

 

Como conclusión me gustaría deciros que como os decía más arriba, debemos entender los conflictos como una parte de las relaciones humanas, sociales. Si lo pensamos bien las discusiones en adultos suelen desencadenarse por tener diferentes opiniones sobre algo, querer tener la razón y pensar que la opinión de uno es más acertada que la del contrario, etc. Nada más lejos de la realidad, al final lo que debemos hacer como adultos es intentar mirar esa situación desde otro punto de vista, intentar entender al otro, quizá así podamos dejar de discutir por tonterías, y empatizar con la otra persona para llegar a entenderla y saber que opina o se comporta de esa manera por la experiencia que ha tenido, y no será ni mejor ni peor a la nuestra, sino Diferente y por ello, siempre viene bien tener otro punto de vista y mirar una misma situación con diferentes prismas.

Pues con los niños debemos conseguir lo mismo, sólo que adaptado a su edad y a sus conflictos que no serán por pensar diferente sino por otros motivos que deberemos entender y hacerles ver que nada justifica una discusión con tono elevado.

 

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